Tumores palpebrales
Los párpados están formados por diferentes tejidos (piel, músculo, vasos, nervios, tendones, conjuntiva,…) cuyas células pueden alterarse y crecer de forma descontrolada, dando lugar a un tumor. Según su comportamiento, se clasifica como benigno si el tumor simplemente desplaza a las células vecinas, o maligno si provoca la muerte de las mismas. En general, los tumores palpebrales son susceptibles de eliminarse mediante tratamiento quirúrgico, conservando una funcionalidad y estética palpebral que dependerán del tipo de lesión, el tamaño de la misma y su localización.
Tumores benignos
En los párpados son muy habituales los tumores benignos, como fibromas, nevus, angiomas, etc., que pueden ser eliminados fácilmente, sin dolor, y con muy buenos resultados estéticos y funcionales.
Un caso especial es el xantelasma, que, a pesar de aparentar crecimiento, no se trata de un tumor puesto que sus células no se dividen de forma excesiva, sino que se cargan de colesterol, dando lugar a una placa de color amarillo en los párpados. La principal causa de los xantelasmas no es tener unos niveles elevados de colesterol en sangre, sino una predisposición genética asociada al proceso de envejecimiento de la piel palpebral.
Tumores malignos
Entre los distintos tipos de tumores malignos que pueden aparecer en los párpados, los más frecuentes son los carcinomas basocelulares. Esta lesión suele tener un crecimiento lento, con el aspecto de un pequeño nódulo o una herida que tarda semanas o meses en curar. Su aparición está relacionada con el daño acumulado en la piel por la exposición solar o los rayos UVA (especialmente en pieles de color claro), el tabaquismo y la edad. El tratamiento con mayor tasa de curación es la cirugía, comprobando en el laboratorio que el tejido maligno ha sido eliminado por completo.
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El Dr. Toribio atenderá cada caso y resolverá las posibles dudas que puedan surgir. Siempre de manera personalizada y profesional, porque cada paciente es único.